Unable to create /cache/mod_novasfh/sfh_56.xml configuration file.
Click here for more information.
Please update your Flash Player to view content.
Catalán

Vivir a Fondo

 

Material semanal para la oración y la reflexión a partir del evangelio de cada domingo.

Ver anteriores

LEO LA PALABRA

Lc 1,57-66.80

A Isabel se le cumplió el tiempo de su parto y dio a luz un hijo. Los vecinos y parientes, al enterarse del gran favor que el Señor le había hecho, fueron a felicitarla. A los ocho días llevaron a circuncidar al niño. Querían que se llamara Zacarías, como su padre. Pero su madre dijo: «No. Se llamará Juan». Le advirtieron: «No hay nadie en tu familia que se llame así». Preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Su nombre es Juan». Todos se quedaron admirados. Inmediatamente se le soltó la lengua y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Todos los vecinos se llenaron de temor. Estas cosas se comentaban en toda la montaña de Judea. Todos los que las oían decían pensativos: «¿Qué llegará a ser este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Hoy el evangelio nos narra la vocación del primer apóstol de Cristo, y no me refiero a San Andrés o a San Pedro sino a San Juan Bautista, pues él también fue apóstol. Apóstol significa enviado y justo eso fue San Juan Bautista un enviado que anticipaba la venida del salvador.
Y como toda vocación se preparó, el evangelio dice que crecía y su espíritu se fortalecía y que vivió en el desierto. Me imagino a un joven que sabe su misión, que sabe su camino (como diría Miguel Delibes) y que pone los medios para llevarla a cabo.
El ejemplo del Bautista nos puede servir mucho pues nos damos cuenta de la importancia que tiene seguir a Cristo. Él fue capaz de dejarlo todo para ir a anticipar su llegada. Hoy, gracias a Dios, nos encontramos todavía con muchos bautistas que anticipan la llegada de Cristo a nuestros corazones, son esos jóvenes generosos que escuchan la llamada de Dios y están dispuestos a seguirla

Señor y Dios mío, tú siempre has elegido como instrumentos a personas humildes y dóciles. Por esto te he pedido la humildad para saberte reconocer y responder a tu llamado, porque sería imposible amarte y no comunicarte a los demás, tenerte y no compartirte. No quiero dudar como Zacarías, ayúdame a vencer el respeto humano y a no tener miedo a estar cerca de Tí y ayudar a los demás.

A la Espera del encuentro con Dios

Sigo caminando "

Yo buscaba a Dios toda la vida por caminos sin cuento y por mundo sin fin. Creí verlo en las cumbres de las montañas, pero para cuando llegaba. Él y no estaba allí. Creí sentirlo en la lejanía de las estrellas, pero para cuando me acercaba, Él ya había partido.

Un día, de repente, me encontré ante un palacio resplandeciente con un gran portal sobre el que había escrito en letras de oro: "La casa de Dios". Me llené de alegría y subí sin aliento los escalones que llevaban a la entrada.

Pero cuando había levantado ya la mano para llamar a la puerta, me asaltó la duda y mi mano quedó en el aire sin llamar. Pensé; "Si esta es en verdad la casa de Dios y me encuentro con Él, se acabó todo para mí. Se acabó la alegría de la búsqueda, el motivo de caminar. Una vez que encuentre a Dios, ¿qué voy a hacer?" Y quedé paralizado sin llamar.

Alguien, desde dentro, había sentido mis pasos y se oyó una voz que preguntaba: "¿Quién está allí?" Yo eché a correr escalones abajo y me alejé de aquel lugar con mayor rapidez aún que con la que había venido. Y anoté el lugar en mi mente para no volver a acercarme a él.

Sigo caminando, sigo soñando, sigo buscando. No quiero detenerme en ningún palacio por esplendoroso que sea, en ninguna imagen por bella que sea, en ningún concepto por perfecto que sea. Aquél a quien anhela mi alma está por encima de todo y más allá de todo. Él es la fuerza de mí caminar, el aliento de mis pulmones, el motivo de mi existencia. Seguiré viviendo la aventura de caminar, en espera de la sorpresa eterna."


Rabindranath Tagore

Infórmate

Hazte amigo nuestro en el

Síguenos en el

Seguir a webdepastoral en Twitter

Comparte este artículo